Comunicación

Expedición al Alto Juruá busca consolidar la construcción del ordenamiento pesquero en Ipixuna y Guajará, en el estado de Amazonas

La iniciativa contribuye a uno de los objetivos centrales del IJ para la conservación de toda la cuenca del río Juruá.

Por: Eduardo Muhlen y Neyde do Carmo, revisado por Nathália Messina

Traducción al español: Raul Bismarck Pinedo-Garcia

Entre el 20 de noviembre y el 10 de diciembre de 2025, el equipo de Gobernanza Territorial y Sociobioeconomía del Instituto Juruá recorrió los municipios de Ipixuna y Guajará, en el estado de Amazonas, con el objetivo de fortalecer las relaciones y las bases para la construcción de acuerdos de pesca comunitarios en cada municipio, con miras a ampliar el ordenamiento pesquero en la cuenca del Juruá, que constituye un objetivo central del Instituto. En esta ocasión, se explicó el funcionamiento de este modelo de cogestión territorial y se evaluaron, de manera técnica y participativa, las condiciones para el manejo sostenible del pirarucú (Arapaima gigas) en los territorios.

Durante los veinte días de trabajo de campo, el equipo visitó y desarrolló actividades en 13 comunidades ribereñas, siendo 6 en Ipixuna y 7 en Guajará, estas últimas en colaboración con el Instituto Fronteiras, con sede en Cruzeiro do Sul, Acre. En cada parada se realizaron reuniones abiertas con pescadores y pescadoras para esclarecer aspectos relacionados con la pesca, el ordenamiento pesquero, la organización comunitaria y el manejo de recursos, además de levantar información sobre el número de familias pescadoras, mapear los principales ambientes de pesca y registrar conflictos territoriales. Más que visitas técnicas, estos encuentros fueron espacios de escucha: la pesca fue discutida no solo como fuente de ingresos, sino como eje central de la vida de las comunidades.

Reunión comunitaria en Guajará (AM), con los equipos del Instituto Fronteiras (AC) y del Instituto Juruá (AM). Foto: Neyde do Carmo/Instituto Juruá

Mapas en manos de los pescadores

Uno de los momentos centrales de la expedición fue la zonificación participativa de los lagos. Con mapas impresos como herramienta de diálogo, los habitantes identificaron colectivamente áreas de pesca comercial, zonas de subsistencia, puntos bajo presión y lagos con potencial de conservación. Sobre el papel, los lagos adquirieron nombre, historia, límites y sueños. Al final, las comunidades pudieron salir de cada reunión con una visión más clara de su territorio y de la necesidad de construir reglas compartidas.

Mapeo participativo en las comunidades de Ipixuna. Fotos: Nathália Messina

Conteo de pirarucú: datos que vienen del bosque

Los conteos para una evaluación preliminar de las poblaciones de pirarucú se realizaron en los lagos de la comunidad Céu dos Estorrões, en Ipixuna, un territorio que ya presenta madurez organizativa y condiciones favorables para la zonificación y la vigilancia necesarias para el manejo de la especie. La actividad generó los primeros datos sobre el potencial productivo del área, confirmando la viabilidad de una futura experiencia de manejo. Comenzar por comunidades con mayor organización y gobernanza no es casualidad: es una estrategia. Estos territorios funcionan como referencia y garantía para las demás comunidades y para futuras expansiones del manejo.

Conteo de pirarucúes (peces adultos) y “bodecos” (peces juveniles) en los lagos de la comunidad Céu dos Estorrões.
Fotos: Nathália Messina

Diálogo con las entidades pesqueras

Tras las actividades en las comunidades, el equipo también se reunió con la Colonia de Pescadores Z-43 y con el Sindicato de Pescadores de Guajará, ambos interesados en apoyar la construcción del Acuerdo de Pesca en la región. Este tipo de articulación es fundamental: el manejo participativo solo se sostiene cuando involucra a organizaciones locales, liderazgos comunitarios y aliados institucionales trabajando de manera conjunta.

Reunión en Guajará (AM) con la presencia de: Colonia de Pesca Z-43, Sindicato de Pesca de Guajará, Instituto Fronteiras e Instituto Juruá. Foto: Nathália Messina/Instituto Juruá

Lo que reveló la expedición

El territorio presenta un potencial ambiental real para la recuperación y el uso sostenible del pirarucú, especialmente en lagos con características que facilitan el monitoreo comunitario. Al mismo tiempo, la expedición evidenció desafíos que deben ser enfrentados: conflictos territoriales, registros de invasiones, débil fiscalización en algunas áreas y bajo número de pescadores formalizados. Estos problemas forman parte de la realidad de muchos territorios amazónicos y dejan claro que el manejo va mucho más allá de aspectos técnicos, involucrando también cuestiones legales, institucionales y organizativas.

Un movimiento, no solo un diagnóstico

Más que mapear el territorio, la expedición movilizó a las personas. En cada comunidad visitada, se reafirmó que el manejo participativo es una estrategia de empoderamiento territorial, fortalecimiento de la autonomía local, seguridad alimentaria y mejora de la calidad de vida de las poblaciones involucradas.

Movilización de comunidades con potencial. Fotos: Nathália Messina/Instituto Juruá

Al final de la jornada, queda la certeza de que existe una base social y una voluntad real para avanzar. Ipixuna y Guajará muestran condiciones concretas para estructurar un proceso gradual de manejo participativo: comenzando por las áreas con mayor organización y expandiéndose conforme se fortalece la estructura institucional.

La continuidad de las articulaciones, el apoyo técnico permanente y la consolidación de alianzas son elementos clave para transformar este potencial en una política territorial efectiva, integrando conservación ambiental, generación de ingresos sostenibles y seguridad alimentaria para las comunidades tradicionales del Juruá.

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